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domingo, 17 de marzo de 2013

El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook: David O. Russell,2012)


La peor sorpresa del año. El lado bueno de las cosas viene a corroborar que los Oscar no nominan o premian la calidad, sino que priman otros intereses como puedan ser los económicos. Una comedia romántica al uso, que solo puede pretender ser un entretenimiento rápidamente olvidable, aspiraba a la desconcertante cifra de ocho estatuillas. La tercera con mayor número de nominaciones y la única que optaba al quinteto de oro: mejor actor y actriz principal, mejor guión, mejor director y mejor película. Pocos films a lo largo de la historia han tenido ese honor, es una lástima que ésta sea una de ellas.

Se ha vendido como poseedora de una historia profunda y compleja, cuando no es más que lo mismo de siempre. Personaje principal que ha tocado fondo y conoce a una bella chica (que se pasará todo el film chillando y demostrando sus "grandísimas" dotes de actriz que le harán merecedora de un Oscar), quien le embauca para llevar a cabo un proyecto común: preparar una coreografía para una competición de bailarines amateur. A mitad de la película se nos planteará una apuesta (de los giros más absurdos que he visto), que será la que dé el último empujón a la pareja para participar en el susodicho certamen. El final no depara ninguna sorpresa, sino que viene a ser otra reiteración del resto de comedias románticas. Sirve para pasar el rato pero no hay nada que merezca ni una nominación a los Oscar ni a ningún otro premio, a excepción quizás de algún Razzies.

La actuación del elenco es correcta, pero no hay nada destacable. Un actorazo como fue en su día Robert De Niro, interpreta aquí a un ludópata algo histriónico y de poco interés. Y el hecho de que Jennifer Lawrence gane un Oscar por este papel es una broma de muy mal gusto y un insulto para el resto de nominadas. Jennifer Lawrence competía con actrices de gran calibre y con poderosos papeles como Naomi Watts o Emmanuelle Riva, por lo que no se puede entender como es que gane precisamente ella. Aunque bien es cierto que todo cobra sentido al saber que cuenta con el respaldo de los todopoderosos The Weinstein Company, hacedores de milagros capaces de lograr que las película que ellos apoyen consigan multitud de nominaciones y premios, como los casos de The Artist, Shakespeare in Love... Con padrinos así no hace falta hacer una buena película para obtener la preciada estatuilla dorada.