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| Angustia (Bigas Luna, 1987). Dir. fotg. José María Civit |
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lunes, 10 de junio de 2013
martes, 9 de abril de 2013
Los últimos días (Àlex Pastor y David Pastor, 2013)
Puede ser que no cuente con un presupuesto -a nivel de efectos especiales y en general- como Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012), pero es innegable que el último film de los hermanos Pastor tiene algo. Un alguito, más bien, pero lo tiene. Llámese morbo, quizá, por aquello de desarrollarse en una Barcelona apocalíptica. O quizá una buena elección de reparto: José Coronado -en alza últimamente con No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011), El cuerpo (Oriol Paulo, 2012) y otras que están por llegar-, Quim Gutiérrez y Marta Etura. Pues una película protagonizada por este trío es, a bote pronto, atractiva para un sector del público (hecho que se ve aumentado por una correcta campaña publicitaria y que se ha reflejado en la recaudación de su primera semana en taquilla). O tal vez sea su curiosa premisa de partida. O la seguridad de que es un film que va a dar precisamente lo que promete. Quién sabe. El caso es que este algo, este alguito, no es suficiente, aunque sí necesario.
Los últimos días pretende ser un producto español de género a imagen y semejanza del estilo más hollywoodiense y el resultado es agridulce. Presenta una puesta en escena dinámica, con secuencias bien resueltas (la de la Estación de Sants, la del centro comercial Gran Vía 2) y con tratamientos interesantes (la forma de retratar el miedo que sienten los barceloneses al salir al exterior, valiéndose del efecto vértigo (dolly zoom), de angulaciones de cámara muy diferentes entre sí, acompañadas de un montaje muy fragmentado y de una fotografía quemada). Pero cuenta con diversos problemas de guión, especialmente en su último tramo, donde va perdiendo fuelle progresivamente hasta llegar a un final demasiado melifluo (la música, ese tufillo (cuidado, posible spoiler) a los niños perdidos de Hook...). Al mismo tiempo y como se comentó con anterioridad, la falta de presupuesto, a nivel de efectos especiales, termina notándose en algunos planos. Quizá, si no se podía mantener cierta calidad, hubiera sido más
inteligente prescindir de determinados momentos que muestran una
Barcelona apocalíptica, pues a veces no enseñar puede ser más efectivo
que mostrar demasiado. A nivel interpretativo, el personaje de José Coronado termina imponiéndose sobre el de un esforzado pero solamente correcto Quim Gutiérrez. Éste último, por cierto, con evidentes problemas de vocalización, mal que azota sin clemencia en los últimos tiempos a la nueva generación de actores españoles (y del que ya se burló, con tanto acierto como mala leche, Carlos Areces en la última gala de los Goya).
Se trata, en resumen, de un título con pinceladas interesantes que cumplirá para quienes no esperen más que una película entretenida, aderezada de suspense, aventura y amor. Pero, para quienes esperaban algo más que el juego que podía dar una Barcelona apocalíptica, probablemente el interés no tarde en decaer, pese a que se aconseja verla con la predisposición de pasar simplemente un buen rato. A pesar de todo, es una película necesaria, pues alguien dijo no hace mucho y muy acertadamente: "El cine español necesita películas grandes, medianas y pequeñas".
Curiosidad: el film realiza un par de homenajes a Lost que llamarán la atención a más de uno (personalmente, como incondicional de la serie, me gustan este tipo de alusiones), en concreto a la apertura de la escotilla y a los susurros.
© Acedo
© Acedo
viernes, 15 de febrero de 2013
O Apóstolo (El Apóstol: Fernando Cortizo, 2012)
El cine de animación español está viviendo un período de pequeño esplendor con la creación en los últimos años de joyitas como O Apóstolo, el primer film de animación stop-motion europeo realizado en 3D y el primer producto crownfunding que ostenta el honor de haber sido distribuido en las salas de cine de España.
Dotando de vida a marionetas, se plantea una película basada en la leyenda gallega de la Santa Compaña, que al mismo tiempo homenajea a los peregrinos y al Camino de Santiago. A nivel visual el film está realizado con mimo y apenas se podría achacar nada al trabajo artístico, con divertidos guiños a los actores encargados de poner voz a unas marionetas articuladas son réplicas de ellos mismos. Pero, paradójicamente, resulta difícil entender lo que dicen los personajes debido a la escasa vocalización, exceptuando algún caso puntual.
A pesar de todo es una lástima que el ámbito argumental no guarde la misma calidad, puesto que la trama flojea en muchas partes y no termina de interesar al espectador, en una suerte de quiero y no puedo. A pesar de los 72 minutos de duración, causa la impresión de que habría funcionado mejor como mediometraje.
En conclusión, es una victoria amarga que una película con tanto esfuerzo invertido no termine de funcionar. Aunque hay que alabar determinados aspectos y momentos puntuales, tales como los créditos iniciales o el trabajo de animación realizado en la canción que acontece a mitad del largometraje. De hecho, O Apóstolo llamó la atención del compositor minimalista (con interesantes trabajos en el mundo de las bandas sonoras) Philip Glass, quien colaboró en el apartado musical. En resumen, cuenta con muchos aspectos positivos y refleja el buen camino que está tomando la animación en España. Esperemos que sea precursora de nuevos proyectos.
© Un invento sin futuro
© Un invento sin futuro
sábado, 8 de diciembre de 2012
El último fin de semana (Norberto Ramos Del Val, 2011)
Próximamente.
Un ejemplo del cine de serie B que se está realizando ahora mismo en España. Un subproducto gamberro rodado sin medios y sin ningún tipo de financiación. Tal y como dice su director: "La luz era un tal Sol, que sigue saliendo cada día y que se va bastante
rápido el cabrón en octubre. Y un fluorescente de los chinos de 9 euros
que hace maravillas. Equipo técnico compuesto además por dos cámaras de
fotos que llevaba yo solito, un técnico de sonido, una
maquilladora-ayudanta y los actores". (Vía: La paz mundial: Entrevista a Norberto Ramos del Val)
jueves, 29 de noviembre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
El peix Sebastiano (Marcel·lí Antúnez Roca, 2012)
La vida es eso que pasa lentamente mientras proyectan un Objeto Fílmico No Identificado (OFNI) del estilo de El peix Sebastiano, el mediometraje del catalán Marcel·lí Antúnez Roca. Con tintes surrealistas (entiéndase en este caso el adjetivo de la forma más peyorativa posible) y paranoides, el film es un reflejo de
la empanada mental onírica de su director. Aunque hay que reconocerle ciertos
toques de humor en algunas situaciones, para quienes suscriben lo más memorable fue el homenaje a Alicia en el país de las maravillas. ¿Cuál fue entonces la impresión y aceptación que causó en el Festival de Sitges 2012? Al término de la proyección y con la pantalla en negro, el público asistente
al Prado aplaudió con entusiasmo, celebrando el fin de la tortura.
Incluso un aguerrido visionario gritó algo del estilo: ¡Esto sí es cine!
© Un invento sin futuro
© Un invento sin futuro
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