The Quiet Man (El hombre tranquilo: John Ford, 1952)
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domingo, 19 de mayo de 2013
domingo, 10 de marzo de 2013
Lincoln (Steven Spielberg, 2012)
Esta sentencia resume el dilema moral que plantea el último film de Spielberg: "La medida más importante del siglo XIX aprobada gracias a la corrupción urdida por el hombre más puro de américa".
Que quizá Lincoln no haya sido tratada con la justicia que merecía en los Oscar de este año revela que el último film de Spielberg no ha sido todo lo complaciente que cabría esperar con el personaje. El director ha preferido optar por presentar las luces y las sombras del decimosexto presidente de los Estados Unidos, sosteniendo la película sobre un magnífico guión, una ambientación correcta y unas interpretaciones excelentes (ni mucho menos todo el mérito es de Daniel Day-Lewis, pues es
soberbio el trabajo de los secundarios, con Sally Field o Tommy Lee a la
cabeza).
Como era de esperar, la producción destila formalmente aires clásicos, tanto en el montaje como en la puesta en escena. Al mismo tiempo, también presenta los momentos patrióticos tradicionales de este tipo de productos, así como un tratamiento hagiográfico de la figura del presidente en ciertos momentos. Pero, sin embargo, Lincoln es un film completo, disfrutable tanto para cinéfilos como para el público en general pero, eso sí, sabiendo de antemano que todo el metraje se sustenta sobre diálogos (que nadie espere cruentas escenas sobre la Guerra de Secesión). Con una calidad incuestionable y una lectura responsable y consecuente con su protagonista, constituye un film recomendable, que animamos a ver a aquellos que guarden prejuicios, pues puede constituir una grata sorpresa para más de uno.
© Acedo
© Acedo
viernes, 1 de marzo de 2013
miércoles, 20 de febrero de 2013
El Hobbit: un viaje inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey: Peter Jackson, 2012)
El esperado retorno de Peter Jackson a la Tierra Media ha resultado agridulce. A diferencia de El Señor de los Anillos, El Hobbit carece de la magia de sus antecesoras, concediendo demasiada importancia a los efectos especiales y a la espectacularidad que se espera de un gran blockbuster. La película venía precedida de una gran campaña publicitaria que precisamente era esto lo que resaltaba: no solo el hecho de estar rodada en 3D sino además la novedad de emplear 48 fps. Sin embargo, resulta paradójico que en ningún cine de España se pudiera proyectar con ambas características y en VOSE.
Quizás su mayor tara sea el deseo de convertir una pequeña novela en una trilogía. La novela, enfocada como un relato de aventuras para niños, carece de la épica y espectacularidad de El Señor de los Anillos. Y ya el propio director advierte, sin ningún tipo de escrúpulos, que su principal interés reside en la recaudación: "La realidad es que yo no soy un artista, estoy en la industria del
entretenimiento, del escapismo, trabajo en equipo y si la taquilla
responde, eso es lo que realmente importa" (artículo de El País: "La crítica no tiene la última palabra").
Así pues, "escapismo" es la palabra que define lo que busca Peter Jackson. Esto se traduce en que la mayor parte de la película transcurre en medio de batallas, en un frenesí constante por el continuo bombardeo de imágenes que consiguen que en ningún momento decaiga la atención. Tanto es así que no da pie a que el espectador se pare un momento a reflexionar sobre el escaso contenido del film.
Se trata, además, de una película donde abundan los típicos cliches del cine de acción (y dado los recursos con los que contaba como superproducción, se esperaba mucho más a la hora de resolver este tipo de escenas):
- Héroe marcado por una profunda tragedia que mira al vacío mientras rememora su aciago destino, con la puesta de sol como telón de fondo, en un antiguo túmulo, con la música in crescendo...
- Uso de cámara lenta en los enfrentamientos, remarcando el odio y la intensidad que experimenta cada uno de los combatientes mediante primeros planos, primerísimos planos...
- Personaje que grita ante el desastre inminente: "¡Noooo!".
No obstante, y a pesar de las deficiencias argumentales, hay que destacar el buen trabajo del actor Martin Freeman (conocido por su papel como John Watson en la serie de la BBC Sherlock), quien realiza una entrañable interpretación del joven Bilbo y ha sabido captar la esencia cándida y hogareña que los hobbits transmiten en los libros de Tolkien.
Con respecto a la banda sonora, Howard Shore ha partido del material temático de la trilogía madre, hecho que otorga unidad a la saga pero que a la vez lastra la partitura. A menudo el compositor y su equipo se limitan a hacer una mera cita del material preexistente sin desarrollarlo, cuando no al uso directamente contradictorio del mismo (véase, por ejemplo, el uso del tema de los Nazgul ("The Black Rider") para la escena en que Ragadast ve al Nigromante). Y, para más inri, sólo se introduce un nuevo tema musical a lo largo de 169 minutos ("Misty Mountains").
En resumen, El Hobbit supone un entretenimiento apto para todos los públicos que decepcionará a aquellos que esperen una producción al nivel de El Señor de los Anillos. Depositamos cautelosamente nuestras esperanzas en que las próximas entregas lleguen a atisbar la magia de la trilogía primigenia.
SPOILER (o algo así)
Para concluir la estructura de la película podría resumirse en el siguiente esquema: batallas - llegan los enanos a La
Comarca - batallas - secuencia Bilbo vs. Gollum - más batallas - THE
END. [modo montaña rusa off, hasta próximas entregas, claro]
© Un invento sin futuro
viernes, 15 de febrero de 2013
La vida de Pi (Life of Pi: Ang Lee, 2012)
La película narra el periplo de un joven que se enfrenta tanto a los elementos de la naturaleza en estado puro como a sí mismo. El propio Piscine nos cuenta su vida, desde las circunstancias que dieron lugar a su particular nombre hasta que llega a la trama principal de la película, que explica cómo sobrevivió casi un año en una balsa a la deriva en el océano Pacífico, tan sólo con la compañía de un tigre. El film se presenta como una fábula con tintes de realismo mágico donde el "ser humano civilizado", ante grandes adversidades y para poder sobrevivir, debe enfrentarse a su lado más oscuro y primitivo.
Técnica y visualmente, el último film del taiwanés Ang Lee es un disfrute para los sentidos, por lo que recomendamos su visionado en el cine. La mayor parte de la historia transcurre en una balsa perdida en la inmensidad del océano, lo cual pudiera parecer que limita la posibilidades a la hora de jugar con la puesta en escena pero, tanto el director de fotografía, como el montador y el equipo en general, han sabido sacar partido de los aparentes obstáculos, haciendo suya la máxima de menos es más. Aunque es cierto que esto es así gracias en buena parte al trabajo del departamento de postproducción, que enriquece el aspecto visual mediante efectos digitales. Además, La vida de Pi cuenta con un montaje ágil, donde el ritmo no decae en ningún momento, a pesar de transcurrir más de la mitad del metraje, volvemos a recalcar, en la citada balsita. Esto es gracias también a un guión que consigue que la historia te atrape.
Finalizamos esta crítica planteando la siguiente reflexión: ¿cómo es posible que el actor protagonista, Suraj Sharma, quien realiza un impresionante trabajo interpretativo, no haya visto recompensado su trabajo con una nominación al Oscar? ¿Será por la falta de apoyo de los hermanos Weinstein, capaces de obrar milagros (El lado bueno de las cosas)?
SPOILER
En realidad lo más impactante e interesante de la película es cuando al final Pi te revela otra lectura de lo acontecido en su odisea personal y siembra la duda en el espectador, diluyéndose la frontera entre realidad y ficción. Ante esta ambigüedad es el espectador quien debe decidir qué versión prefiere, puesto que la historia ya otorga pistas desde un principio sobre qué pudo acontecer realemente en medio del océano. Pi se crea una realidad paralela que le permita sobrellevar las grandes vicisitudes con las que se tuvo que enfrentar, donde se encara con esa parte de sí mismo más "deshumanizada", instintiva, primitiva, salvaje, personificada en la figura del tigre.
© Un invento sin futuro
© Un invento sin futuro
miércoles, 13 de febrero de 2013
Ver los cortos de animación nominados a los Oscar 2013
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| Tram (Michaela Pavlátivá, 2012). |
Para esta edición se preseleccionaron 56 cortos en la categoría de Mejor cortometraje de animación. Posteriormente la cifra se redujo a 10 y finalmente a 5, realizándose cribas bastante cuestionables, pues según nuestro criterio se han quedado en el tintero cortos de más calidad que los nominados. En todo caso, poco más de media hora es el tiempo necesario para ver los cinco cortos de animación finalistas y que aquí enlazamos online.
Fresh Guacamole, PES (2012). EE.UU.
Mediante la técnica del stop-motion, el artista conocido como PES crea cortos y trabajos publicitarios (como el presente o Western Spaghetti, por ejemplo), usando de forma atípicamente culinaria objetos cotidianos. Al mismo tiempo, su obra también se caracteriza por dotar de vida objetos inanimados que adquieren cualidades de los seres vivos, como en Roof Sex.
La duración de Fresh Guacamole es inversamente proporcional a la originalidad y creatividad de la que hace gala en apenas dos minutos y, sin duda, esa es su mayor baza a la hora de optar al Oscar. Si os habéis quedado con ganas de más, aquí tenéis su canal de youtube.
sábado, 9 de febrero de 2013
Las sesiones (The Sessions: Ben Lewin, 2012).
A veces es necesario reencontrarnos con el cine, con las historias sencillas, con pequeñas grandes películas. A veces, quisiéramos que cada película que vemos sea una obra maestra del cine, como si cada cosa que viéramos debiera fundar un género o disolver uno o marcar un punto de inflexión. Tanto es así que olvidamos el valor de ese cine capaz de dejarnos buen poso tras una hora y media redonda, que nos enseña y, además, lo hace con un reparto glorioso. Éste, es el caso del film que nos ocupa, pues la tercera producción dirigida por el inglés Ben Lewin, sin ser para nada insustancial, dista mucho de la pretenciosidad y ambición que exhiben algunas de las nominadas a los Oscar 2013. Así, coincidimos plenamente con Carlos Boyero cuando afirma que es "una de las películas más sutiles, poéticas, realistas, complejas, emocionantes y creíbles que he visto este año".
© Acedo
martes, 5 de febrero de 2013
Es hielo abrasador, es fuego helado I
Gone With the Wind (Lo que el viento se llevó, Victor Fleming, 1939).
lunes, 7 de enero de 2013
Un mundo por descubrir... Le cinéma règne!
jueves, 27 de diciembre de 2012
jueves, 29 de noviembre de 2012
Paranormal Activity 4 (Henry Joost, Ariel Schulman, 2012)
Paranormal Activity 4 supuso el comienzo de la maratón sorpresa en Sitges 2012. O, más bien, supuso el comienzo de un auténtico reto: cómo sobrevivir al Festival de Sitges, tras más de 13 horas de cine en vena y otras tantas por delante, ahora sí, de verdad.
La cuarta (si obviamos la producción japonesa Paranormal Activity 2: Tokyo Night) entrega de una de las sagas de terror de temática found footage (metraje encontrado) con visos de ser más longeva ofrece precisamente lo que promete. Ni más, ni menos. La dosis de sustos y de sobresaltos (como es tradición, guardando la tralla para el final) se complementa con los habituales personajes estereotipados, adolescentes hormonados y una pizca de vis cómica. Por lo demás, más de lo mismo, nada que no pueda esperar ningún habitual de la saga o, incluso, quien se incorpore por primera vez a ella, pues tal era nuestro caso.
Paranormal Activity 4 cuenta con la adición de un elemento nuevo en la saga. Hay quien lo llamaría publicidad descarada, que lo es, pero los bolsillos de los productores se vanaglorian por haber sabido integrar cierta consola, amén de otros productos y, sí, encima tú estás pagando por ello. Por lo demás, es recomendable aguardar al final de los créditos (la creencia de que la película no termina hasta que lo hacen los créditos a veces proporciona pequeños obsequios a quienes la profesamos), pues una pequeña sorpresa indica por dónde van a ir los derroteros en próximas entregas.
En resumen, si buscas cine palomitero, de ese que te hace pegar algún que otro bote, reprimir chillidos o balar desaforadamente, alegre y en comuna, cuando se imponen los sustos, Paranormal Activity 4 cumplirá a la perfeccción. Si buscas algo más, ¿qué haces leyendo esto?
© Acedo
La cuarta (si obviamos la producción japonesa Paranormal Activity 2: Tokyo Night) entrega de una de las sagas de terror de temática found footage (metraje encontrado) con visos de ser más longeva ofrece precisamente lo que promete. Ni más, ni menos. La dosis de sustos y de sobresaltos (como es tradición, guardando la tralla para el final) se complementa con los habituales personajes estereotipados, adolescentes hormonados y una pizca de vis cómica. Por lo demás, más de lo mismo, nada que no pueda esperar ningún habitual de la saga o, incluso, quien se incorpore por primera vez a ella, pues tal era nuestro caso.
Paranormal Activity 4 cuenta con la adición de un elemento nuevo en la saga. Hay quien lo llamaría publicidad descarada, que lo es, pero los bolsillos de los productores se vanaglorian por haber sabido integrar cierta consola, amén de otros productos y, sí, encima tú estás pagando por ello. Por lo demás, es recomendable aguardar al final de los créditos (la creencia de que la película no termina hasta que lo hacen los créditos a veces proporciona pequeños obsequios a quienes la profesamos), pues una pequeña sorpresa indica por dónde van a ir los derroteros en próximas entregas.
En resumen, si buscas cine palomitero, de ese que te hace pegar algún que otro bote, reprimir chillidos o balar desaforadamente, alegre y en comuna, cuando se imponen los sustos, Paranormal Activity 4 cumplirá a la perfeccción. Si buscas algo más, ¿qué haces leyendo esto?
© Acedo
Spring Breakers (Harmony Korine, 2012)
¿La película más polémica de Sitges 2012? Cuatro bellas adolescentes intentan encontrar su camino y el sentido de la vida robando, drogándose y yendo de fiesta. En resumen, esto es Spring Breakers, que pretende criticar un sistema y unos valores, de los que precisamente se aprovecha para venderse. Para ello emplea, además, actores conocidos como reclamo para el público adolescente, que suele acudir a este tipo de estrenos de forma multitudinaria. Ahí vemos por ejemplo a Selena Gomez y Vanessa Hudgens (las chicas Disney), queriendo demostrar que ya son mayores: por lo tanto están capacitadas para un tipo de papel más adulto, lo que ellas entienden interpretativamente hablando como el hecho de enseñar carne.
Uno se plantea hasta qué punto Harmony Korine quiere burlarse de todo o de verdad ve las cosas así, puesto que parodia ligeramente este tipo de películas al tiempo que es plenamente partícipe de él. El momento que mejor lo refleja es cierta escena donde vemos al personaje interpretado por James Franco tocando al piano Everytime (Britney Spears), mientras las protagonistas, en bikini (que llevarán puesto toda la película), con máscaras de mono y armas de fuego, componen la escena más bochornosa jamás realizada para el cine.
Visualmente, el film posee estética videoclipera de principio a fin, con una fotografía que en determinados momentos recuerda a los filtros de Instagram (hecho que ya de por sí la hace aún más atrayente para ciertos espectadores). Abusa, además, del uso de luces de neón tanto en la puesta en escena como en el vestuario de las protagonistas. Pero lo peor de la película no es la estética ni las interpretaciones. Lo imperdonable es la pretensión de un contenido profundo y reflexivo sobre el sentido de la vida, cuando no se trata más que de vacíos onanismos mentales, aderezados con el exceso de monólogos en off insufribles, pedantes y aburridos. Para muestra un botón:
Visualmente, el film posee estética videoclipera de principio a fin, con una fotografía que en determinados momentos recuerda a los filtros de Instagram (hecho que ya de por sí la hace aún más atrayente para ciertos espectadores). Abusa, además, del uso de luces de neón tanto en la puesta en escena como en el vestuario de las protagonistas. Pero lo peor de la película no es la estética ni las interpretaciones. Lo imperdonable es la pretensión de un contenido profundo y reflexivo sobre el sentido de la vida, cuando no se trata más que de vacíos onanismos mentales, aderezados con el exceso de monólogos en off insufribles, pedantes y aburridos. Para muestra un botón:
Insufrible por completo si no es por el ambiente gamberro y burlón que reinaba en las butacas cercanas, Spring Breakers fue la Sesión Sorpresa en Sitges 2012 celebrada, como es tradición, en l'Auditori, donde incluso recibió silbidos durante la proyección. Cuando Àngel Sala la calificó como peliculón antes de empezar la Maratón Sorpresa, que tenía lugar a continuación, el comentario fue recibido entre pitos y abucheos, lo que habla del buen criterio del público asistente al Festival.
¿Cómo pudo haber sorprendido a la crítica en la Mostra de Venecia, que la ha realzado como una de las películas del año?
© Un invento sin futuro
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